Os presentamos un artículo de opinión publicado por Julio Tejedor en Hoy Aragón con el título Magic PIGA el pasado día 19 de diciembre. Una anécdota dio lugar al título, expresivo de la sorpresa que causó en su momento que fuese posible tramitar y gestionar proyectos de gran complejidad en diferentes sectores económicos, como la logística, la agroalimentación o los centros de datos, entre otros, en periodos inferiores a un año (siete meses en algunos casos), obteniendo todos los permisos urbanísticos y ambientales precisos para afrontar su ejecución.
En algunos entornos empresariales, lejos de nuestras fronteras, Julio Tejedor oyó hace no mucho hablar del “magic PIGA” refiriéndose a un instrumento, y a la administración que lo gestionaba, que estaba permitiendo canalizar inversiones complejas, con amplio impacto territorial y sujetas a procedimientos no coordinados. Y todo ello era posible, en pocos meses, en una pequeña región española llamada Aragón. Los términos se usaban con cierta sorpresa, y envidia a un tiempo, pensando por qué no podía hacerse lo mismo en otros lugares.
Sin embargo, explica el artículo que no hay magia en los PIGA, en esos instrumentos que las leyes aragonesas, denominan planes y proyectos de interés general de Aragón. Lo que hay es, en opinión del autor, aprendizaje humilde, gestión innovadora, valentía para cuestionar lugares comunes, voluntad de mejora continua y propósito de abrir la administración, rompiendo silos externos e internos, a nuevas formas de actuar y relacionarse con empresas y ciudadanos. Todo eso son los PIGA. Quizá sea magia, quizá no.
